Los años de elecciones suelen ser, por naturaleza política argentina, de fuerte tendencia al incremento del gasto público. Hay una necesidad del gobernante de mejorar su oferta electoral en base a acciones que se potencian cuando más cerca se está de las urnas. 2011 no parece ser la excepción a la regla: el Gobierno nacional -que iniciará el año sin el Presupuesto General de Gastos e Ingresos aprobado- pretenderá incrementar en torno de un 30% las erogaciones para atender las necesidades de mayores obras públicas y para repartir, entre las provincias, los fondos que se requieren para los trabajos de infraestructura. Pero el año nuevo heredará también un problema que ha tenido a maltraer a los argentinos: la inflación. Con un Indec que reconoce casi un tercio de la variación real del Índice de Precios al Consumidor (estima que este año no superará el 12%), la puja distributiva no encuentra un piso ni un techo donde establecerse. Y esto inquieta a todos los factores económicos: los empresarios, los industriales, los sindicatos y, en definitiva, los trabajadores. Por eso, los economistas consultados por LA GACETA coinciden en la necesidad de seguir muy de cerca la puja distributiva. Y, en este contexto, sugieren a los actores económicos avanzar en la conformación de un acuerdo tripartito (Gobierno-empresarios-sindicalistas), con el fin de frenar las expectativas inflacionarias.

Párrafo aparte, 2011 será un buen año económico si se toman en cuenta las proyecciones sobre los precios internacionales de la soja. Habrá una buena recaudación en la medida que la cosecha sea buena. Habrá más fondos para distribuir a las provincias en el marco del Fondo Federal Solidario, ese que se nutre con la coparticipación de sólo el 30% de las retenciones que se aplican a las exportaciones de la soja.

2011 también será un año de fuerte volatilidad en la economía europea. Y esto puede ser un condicionante para la evolución de los commodities. Y Brasil es otro factor clave a tener en cuenta. No sólo porque es el principal socio comercial de la Argentina, sino porque su demanda de productos pueden mantener el ritmo de producción industrial en un año que, según los expertos, el Producto Bruto Interno (PBI) podrá expandirse en torno de un 6%.